Pontificia
Universidad Javeriana
Comunicación
y Cultura
María Olga
Orejuela
Relatoría
ESPACIO Y TIEMPO
En
este capítulo, Zygmunt Bauman describe como estos dos conceptos de espacio y
tiempo han modificado y estructurado nuestra realidad. Empieza describiéndonos la
ciudad soñada de Hazeldon, luego explica cuál es el miedo moderno, el encuentro
entre extraños, y el concepto de “civilidad”. Bauman menciona las categorías de
espacio público, cita la metáfora del “templo” según Ritzer y explica qué es un
no-lugar. Al finalizar nos manifiesta qué era y qué es el espacio y el tiempo
en nuestra sociedad, separa temporalmente la modernidad pesada y la modernidad
liviana, y por último, expone la levedad del ser y la vida instantánea en la
que vivimos hoy en día.
La
ciudad soñada por Hezeldon es una versión actualizada de la ciudad medieval, de
alta tecnología. Es una ciudad aislada de los peligros y riesgos, una ciudad
que esta medida de individuos que desean controlar y monitorear todo. Así
comienza Bauman describiendo como es la ciudad soñada, en la que solo unos
pueden pertenecer y los que son diferentes (merodeadores y vagabundos) son
exiliados y considerados como extraños. He aquí el miedo moderno que describe
Bauman de nuestra cotidianidad, “el miedo a la clase inferior de gente nómade,
que se filtra en los lugares donde sólo la gente correcta tiene derecho a
estar. Y porque la defensa de las calles ha sido reconocida como un propósito digno
y como la manera adecuada de proteger a los que necesiten protección de los
temores y los peligros que los ponen nerviosos, los inquietan…” (Bauman,
p.101). Hoy en día, la comunidad se aterra y considera que cuando hay calles
llenas de estas personas que clasifican como merodeadores, son las más
inseguras y estas personas no tienen el derecho a pertenecer a ese lugar. Para
Sharon Zukin en su obra City of Quartz,
señala que el peligro más tangible que corroe
lo que domina “la cultura publica” es “la política del miedo cotidiano”.
Las “calles inseguras” aleja a la gente de los lugares públicos y le impide
proyectarse a las artes y oficios necesarios para compartir la vida pública. Para
esto, la respuesta esta privatizar y materializar el espacio público haciendo
las calles más seguras, pero menos libres. Esto lleva a una comunidad definida
por sus límites estrechamente vigilados
y no por sus contenidos. La “defensa de la ciudad” es traducida por sus guardias armados, por ver
a los merodeadores y vagabundos como enemigos públicos y tener un acceso
selectivo, estas son las principales dimensiones de la evolución actual de la
vida urbana.
Bauman
habla del encuentro entre extraños y dice que es un acontecimiento sin pasado.
Con frecuencia es también un acontecimiento sin futuro. Para Bauman un encuentro
entre extraños es una historia que no continuara, debido a que es una
oportunidad única, que debe ser consumida mientras dura. Según Sennett, el
concepto de “civilidad” hace referencia a la actividad que protege mutuamente a
las personas y que no obstante les permite disfrutar de su mutua compañía. Usar
una marcara es la esencia de este concepto. El propósito es proteger a los demás de la carga de uno mismo. La civilidad no puede ser
privada, debido a que se concentra en el entorno social. Bauman luego describe
las categorías del espacio público, una es el espacio que advierte de inmediato
que es un lugar inhóspito: todo lo que está a la vista inspira respeto pero
desalienta la permanencia, como La Défense. Estos lugares están hechos para ser
mirados, pero no entrar en ellos. Otra categoría es el espacio público pero no
civil que está destinada a prestar servicios a los consumidores, a convertir al
residente de la ciudad en consumidor. Esos espacios reclaman a la acción, no a
la interacción. Los encuentros en un espacio atestado, interfieren con el propósito,
ya que deben ser breves y superficiales. Según Ritzer, la metáfora del “templo”
es adecuada debido a que los espacios de compras/consumo son por cierto templos
para peregrinos. El templo del consumo es un “pedazo de espacio flotante, un
lugar sin lugar, que existe por sí mismo, que está cerrado sobre sí mismo y
entregado al mismo tiempo a la infinitud del mar” (Bauman, p.107). Los lugares
de compras/consumo ofrecen un equilibrio casi perfecto entre libertad y
seguridad. Dentro del templo, la imagen se convierte en realidad. Las
multitudes de shopping se aproximan tanto como es posible a la comunidad ideal
imaginada que no conoce la diferencia que requiere confrontación con la otredad
del otro.
Para
Bauman, un no-lugar “es un espacio despojado de las expresiones simbólicas de
la identidad, las relaciones y la historia…” (Bauman, p.111) En la actualidad
ocupan mucho espacio, ya que colonizan distancias más grandes del espacio
público y los remodelan a su imagen y semejanza, las ocasiones de aprender el
arte de la civilidad son cada vez menos
y más espaciadas.Los espacios vacíos están primordialmente vacíos de sentido,
son vacíos debido a que no son visibles. En estos lugares nunca surge el tema
de negociación de las diferencias, ya que no hay con quien negociar. Son los
espacios sobrantes que son poco prometedores. Recordar esos lugares permite que
los demás sobresalgan y estén colmados de sentido.
Como
se ha dicho antes, la esencia de la civilidad es la capacidad de interactuar
con extraños sin atacarlos por eso. La característica esencial de los lugares públicos
pero no civiles es la redundancia de la interacción. Estos lugares permiten
desentenderse de los extraños que los rodean. Todos sabemos que la capacidad de
convivir con las diferencias, no se adquiere fácilmente, y por cierto no viene
sola. Para Zukin: “nadie sabe cómo hablar con nadie”. Para él, el agotamiento
del ideal de un destino común ha fortalecido el atractivo de la cultura. En
este segmento de la lectura hay una descripción importante de lo que es
cultura. Según el uso común estadounidense, la comunidad es la etnicidad, y la
etnicidad es “una manera legítima de tallar un nicho dentro de la sociedad”
(Bauman, p.115). Esto quiere decir que “tallar un nicho” significa que es una separación
territorial, que es un espacio para defender, que solo dejan entrar a personas
que tengan la misma identidad e impiden el acceso a otros, por lo tanto, esto
lleva a la homogeneidad del vecindario. Nosotros tenemos una tendencia a
mantener la distancia del otro, el que es diferente, el extraño, tenemos la decisión
de excluir la necesidad de comunicarnos con los otros, no concebimos la negociación
y el compromiso mutuo. Lo que nos lleva a una nueva fragilidad a la fluidez de
nuestros vínculos sociales.
Antes
si se preguntaba sobre la definición del espacio y el tiempo, se definía al
espacio como lo que uno puede recorrer en un determinado tiempo, mientras que
el tiempo es lo que necesita para recorrerlo. Lo que es clave resaltar en este capítulo
es entender que la historia del tiempo empezó
con la modernidad. La modernidad es la
historia del tiempo: “la modernidad es el tiempo en el que el tiempo tiene
historia” (Bauman, p.119). En esta parte, Bauman expone cómo los conceptos de
espacio y tiempo se han concebido ye entendido. La conquista del tiempo llevo a
la invención de máquinas cada vez más rápidas. La modernidad nació bajo las estrellas
de la aceleración y la conquista de la tierra. El espacio es el valor, el
tiempo es la herramienta y para maximizar el valor era necesario afilar la
herramienta. La modernidad pesada, “la era del hardware”, es la modernidad obsesionada
por el gran tamaño, en el que se pensaba que “lo grande era mejor”. Era la época
de las maquina pesadas, en el que conquistar el espacio era la meta
suprema. El territorio era una de las
mayores obsesiones modernas. La modernidad pesada fue la época de la conquista
territorial. La riqueza y el poder venia de la tierra. Luego, vino el capitalismo
software, la modernidad liviana, “una nueva irrelevancia del espacio,
disfrazado como aniquilador del tiempo” (Bauman, p.126) En el universo
software, el espacio puede recorrerse en una fracción de tiempo, las
diferencias entre “lejos” y “aquí” desaparecen. El tiempo en este universo es instantáneo.
La pesadez y el gran tamaño han dejado de ser posesiones valiosas para
convertirse en desventajas. Podemos recordar lo que este autor nos mencionaba
sobre la modernidad sólida y la modernidad liquida. Bauman termina hablando
sobre la levedad del ser en esta inmediatez actual en la que vivimos. Según la expresión
de Guy Debord, “… y los hombres y las
mujeres de hoy difieren de sus padres y de sus madres porque viven en el
presente “que quiere olvidar el pasado y ya no
parece creer en el futuro” (Bauman, p.138). Esta es la realidad en la
que vivimos, donde el espacio se desaparece y nuestras tradiciones, orígenes tienen
el mismo destino, y lo más preocupante aun es no saber qué puede llegar a
suceder en el futuro, si el presente es tan desalentador.
Bibliografía
Bauman, Z. (2000). Modernidad liquida. Mexico:
Fondo de cultura económica .