sábado, 17 de octubre de 2015

Espacio y Tiempo

Pontificia Universidad Javeriana
Comunicación y Cultura
María Olga Orejuela
Relatoría


ESPACIO Y TIEMPO

En este capítulo, Zygmunt Bauman describe como estos dos conceptos de espacio y tiempo han modificado y estructurado nuestra realidad. Empieza describiéndonos la ciudad soñada de Hazeldon, luego explica cuál es el miedo moderno, el encuentro entre extraños, y el concepto de “civilidad”. Bauman menciona las categorías de espacio público, cita la metáfora del “templo” según Ritzer y explica qué es un no-lugar. Al finalizar nos manifiesta qué era y qué es el espacio y el tiempo en nuestra sociedad, separa temporalmente la modernidad pesada y la modernidad liviana, y por último, expone la levedad del ser y la vida instantánea en la que vivimos hoy en día.

La ciudad soñada por Hezeldon es una versión actualizada de la ciudad medieval, de alta tecnología. Es una ciudad aislada de los peligros y riesgos, una ciudad que esta medida de individuos que desean controlar y monitorear todo. Así comienza Bauman describiendo como es la ciudad soñada, en la que solo unos pueden pertenecer y los que son diferentes (merodeadores y vagabundos) son exiliados y considerados como extraños. He aquí el miedo moderno que describe Bauman de nuestra cotidianidad, “el miedo a la clase inferior de gente nómade, que se filtra en los lugares donde sólo la gente correcta tiene derecho a estar. Y porque la defensa de las calles ha sido reconocida como un propósito digno y como la manera adecuada de proteger a los que necesiten protección de los temores y los peligros que los ponen nerviosos, los inquietan…” (Bauman, p.101). Hoy en día, la comunidad se aterra y considera que cuando hay calles llenas de estas personas que clasifican como merodeadores, son las más inseguras y estas personas no tienen el derecho a pertenecer a ese lugar. Para Sharon Zukin en su obra City of  Quartz, señala que el peligro más tangible que corroe  lo que domina “la cultura publica” es “la política del miedo cotidiano”. Las “calles inseguras” aleja a la gente de los lugares públicos y le impide proyectarse a las artes y oficios necesarios para compartir la vida pública. Para esto, la respuesta esta privatizar y materializar el espacio público haciendo las calles más seguras, pero menos libres. Esto lleva a una comunidad definida por sus límites estrechamente vigilados  y no por sus contenidos. La “defensa de la ciudad”  es traducida por sus guardias armados, por ver a los merodeadores y vagabundos como enemigos públicos y tener un acceso selectivo, estas son las principales dimensiones de la evolución actual de la vida urbana.

Bauman habla del encuentro entre extraños y dice que es un acontecimiento sin pasado. Con frecuencia es también un acontecimiento sin futuro. Para Bauman un encuentro entre extraños es una historia que no continuara, debido a que es una oportunidad única, que debe ser consumida mientras dura. Según Sennett, el concepto de “civilidad” hace referencia a la actividad que protege mutuamente a las personas y que no obstante les permite disfrutar de su mutua compañía. Usar una marcara es la esencia de este concepto. El propósito es proteger  a los demás de la carga  de uno mismo. La civilidad no puede ser privada, debido a que se concentra en el entorno social. Bauman luego describe las categorías del espacio público, una es el espacio que advierte de inmediato que es un lugar inhóspito: todo lo que está a la vista inspira respeto pero desalienta la permanencia, como La Défense. Estos lugares están hechos para ser mirados, pero no entrar en ellos. Otra categoría es el espacio público pero no civil que está destinada a prestar servicios a los consumidores, a convertir al residente de la ciudad en consumidor. Esos espacios reclaman a la acción, no a la interacción. Los encuentros en un espacio atestado, interfieren con el propósito, ya que deben ser breves y superficiales. Según Ritzer, la metáfora del “templo” es adecuada debido a que los espacios de compras/consumo son por cierto templos para peregrinos. El templo del consumo es un “pedazo de espacio flotante, un lugar sin lugar, que existe por sí mismo, que está cerrado sobre sí mismo y entregado al mismo tiempo a la infinitud del mar” (Bauman, p.107). Los lugares de compras/consumo ofrecen un equilibrio casi perfecto entre libertad y seguridad. Dentro del templo, la imagen se convierte en realidad. Las multitudes de shopping se aproximan tanto como es posible a la comunidad ideal imaginada que no conoce la diferencia que requiere confrontación con la otredad del otro.  

Para Bauman, un no-lugar “es un espacio despojado de las expresiones simbólicas de la identidad, las relaciones y la historia…” (Bauman, p.111) En la actualidad ocupan mucho espacio, ya que colonizan distancias más grandes del espacio público y los remodelan a su imagen y semejanza, las ocasiones de aprender el arte de la civilidad  son cada vez menos y más espaciadas.Los espacios vacíos están primordialmente vacíos de sentido, son vacíos debido a que no son visibles. En estos lugares nunca surge el tema de negociación de las diferencias, ya que no hay con quien negociar. Son los espacios sobrantes que son poco prometedores. Recordar esos lugares permite que los demás sobresalgan y estén colmados de sentido.

Como se ha dicho antes, la esencia de la civilidad es la capacidad de interactuar con extraños sin atacarlos por eso. La característica esencial de los lugares públicos pero no civiles es la redundancia de la interacción. Estos lugares permiten desentenderse de los extraños que los rodean. Todos sabemos que la capacidad de convivir con las diferencias, no se adquiere fácilmente, y por cierto no viene sola. Para Zukin: “nadie sabe cómo hablar con nadie”. Para él, el agotamiento del ideal de  un destino común  ha fortalecido el atractivo de la cultura. En este segmento de la lectura hay una descripción importante de lo que es cultura. Según el uso común estadounidense, la comunidad es la etnicidad, y la etnicidad es “una manera legítima de tallar un nicho dentro de la sociedad” (Bauman, p.115). Esto quiere decir que “tallar un nicho” significa que es una separación territorial, que es un espacio para defender, que solo dejan entrar a personas que tengan la misma identidad e impiden el acceso a otros, por lo tanto, esto lleva a la homogeneidad del vecindario. Nosotros tenemos una tendencia a mantener la distancia del otro, el que es diferente, el extraño, tenemos la decisión de excluir la necesidad de comunicarnos con los otros, no concebimos la negociación y el compromiso mutuo. Lo que nos lleva a una nueva fragilidad a la fluidez de nuestros vínculos sociales.

Antes si se preguntaba sobre la definición del espacio y el tiempo, se definía al espacio como lo que uno puede recorrer en un determinado tiempo, mientras que el tiempo es lo que necesita para recorrerlo. Lo que es clave resaltar en este capítulo es entender que  la historia del tiempo empezó  con la modernidad. La modernidad es la historia del tiempo: “la modernidad es el tiempo en el que el tiempo tiene historia” (Bauman, p.119). En esta parte, Bauman expone cómo los conceptos de espacio y tiempo se han concebido ye entendido. La conquista del tiempo llevo a la invención de máquinas cada vez más rápidas. La modernidad nació bajo las estrellas de la aceleración y la conquista de la tierra. El espacio es el valor, el tiempo es la herramienta y para maximizar el valor era necesario afilar la herramienta. La modernidad pesada, “la era del hardware”, es la modernidad obsesionada por el gran tamaño, en el que se pensaba que “lo grande era mejor”. Era la época de las maquina pesadas, en el que conquistar el espacio era la meta suprema.  El territorio era una de las mayores obsesiones modernas. La modernidad pesada fue la época de la conquista territorial. La riqueza y el poder venia de la tierra. Luego, vino el capitalismo software, la modernidad liviana, “una nueva irrelevancia del espacio, disfrazado como aniquilador del tiempo” (Bauman, p.126) En el universo software, el espacio puede recorrerse en una fracción de tiempo, las diferencias entre “lejos” y “aquí” desaparecen. El tiempo en este universo es instantáneo. La pesadez y el gran tamaño han dejado de ser posesiones valiosas para convertirse en desventajas. Podemos recordar lo que este autor nos mencionaba sobre la modernidad sólida y la modernidad liquida. Bauman termina hablando sobre la levedad del ser en esta inmediatez actual en la que vivimos. Según la expresión de Guy Debord, “… y los hombres  y las mujeres de hoy difieren de sus padres y de sus madres porque viven en el presente “que quiere olvidar el pasado y ya no  parece creer en el futuro” (Bauman, p.138). Esta es la realidad en la que vivimos, donde el espacio se desaparece y nuestras tradiciones, orígenes tienen el mismo destino, y lo más preocupante aun es no saber qué puede llegar a suceder en el futuro, si el presente es tan desalentador.

Bibliografía


Bauman, Z. (2000). Modernidad liquida. Mexico: Fondo de cultura económica .

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